miércoles, 30 de marzo de 2016

NATURALEZA ASTRAL

Naturalmente, la Astrología tal como la hemos expuesto en nuestra obra especial dedicada a ese efecto, es en nuestros días, casi universalmente aceptada. Pero no es menos cierto que los detalles sobre la influencia que los planetas pueden ejercer sobre el destino de los hombres son todavía muy discutidos. Sin embargo, aunque proveniente de métodos empíricos, esos conocimientos tienen tanto valor como aquellos de la medicina, por ejemplo, extraídos por otra parte, de métodos similares.

Aunque proveniente de métodos empíricos, esos conocimientos tienen tanto valor como aquellos de la medicina, por ejemplo, extraídos por otra parte, de métodos similares.

Se concibe muy bien que ciertas personas están sujetas más que otras al “mareo”, debería ser lo mismo para aceptar las predisposiciones astrales que hacen que tales o cuales personas sean influenciables a las “olas cósmicas”. Por otra parte, nos inclinamos más en nuestros días sobre las cuestiones de “psicosis” (temores, miedo, aprensiones, movimiento de muchedumbres, inconsciencia colectiva, etc...) que hacen reaccionar a los hombres de diferentes maneras según su temperamento, carácter y estado de su psiquismo en general; o precisamente sabiendo que los otros son influenciables a las formas variadas de vibraciones, no es más posible negar que las radiaciones de esos enormes mundos tengan igualmente ondas capaces de tocar el elementos físico–psíquico de los individuos.

Lejos de suprimir el “Libre–Arbitrio”, los astrólogos aconsejan sobre las épocas fastas o nefastas, las posibilidades que son reservadas según la marca astral del nacimiento; esa especie de “Determinismo” se halla comprendido en el mismo sentido que la dificultad que tendría un mudo para hablar o un ciego para ver.

Cada raza de individuos posee cualidades bien específicas así como cada “raza astral” presenta su carácter inherente al signo zodiacal de nacimiento, etc... De todas maneras, al mismo título que la educación, el medio ambiente, etc... pueden transformar a un individuo; los pasajes sucesivos de los planetas, la orientación celeste, etc... son capaces de “moldear” al nativo de tal signo, en un personaje que presenta características diferentes. Pero ante todo, repitamos para aquellos que lo ignoran: los 12 signos del Zodiaco no son los únicos elementos que constituyen la base de las deducciones psico–astrológicas. Sería inadmisible considerar a los seres según 12 “nacionalidades zodiacales”... El carácter de un hombre no concluye según la nacionalidad o solamente su ascendencia familiar; de la misma manera sucede en astrología, en la cual el signo zodiacal de nacimiento no tiene mayor importancia que el signo del Ascendente en el Cielo de natividad o aún que el planeta “dominante”: es siempre el conjunto de todas las coordenadas lo que hace un carácter, una predisposición o una experiencia en evidencia.

Decir “yo soy de tal signo” viene a ser lo mismo que decir: “yo soy de tal país”, pero en fin, ser “Aries”, ser “Taurus”, ser “Géminis”, define tan poco como anunciar “yo soy alemán”, “yo soy español”, o “yo soy americano”...

Haber nacido bajo tal signo zodiacal significa que el Sol en su movimiento aparente estaba de paso en esa zona de la eclíptica, lo cual se produce cada año en una época semejante (todos los años, del 21 de Marzo al 20 de Abril el Sol se encuentra aparentemente bajo el signo del Cordero; del 21 de abril al 20 de mayo, bajo el del Toro, etc...). Asimismo durante esos treinta días más o menos que el Sol “queda” en esa porción del Zodiaco, deben necesariamente nacer varios millones de personas que ciertamente no tendrán el mismo destino, sino a lo más, una pequeña parte de características mínimas que se asemejan.

Se trata pues de saber primeramente el año, ya que el Sol no “regresa” exactamente al mismo punto de su pista; el día exacto, ya que en un mismo signo zodiacal hay cada grado diferenciando la influencia y en fin, la hora y sobre todo el lugar, quienes van a dar la orientación general al mapa natal horoscópico. Es fácil comprender que el Sol, a pesar de permanecer en el mismo lugar, no influye de la misma manera en una ciudad de Europa que en una de América y que así, una persona nacida en Francia el mismo día y a la misma hora que otra persona nacida en México, no tendrá de ninguna manera el mismo “horóscopo”.

Es muy raro ver dos personas nacidas en un mismo lugar y a la misma hora. Por otra parte hemos ya examinado las similitudes posibles de esa cuestión.

Resulta también primordial comprender que si el Sol no es lo único que está en juego en la determinación horoscópica y que si el conjunto del Cielo varía de minuto en minuto (la consecuencia inmediata es pues el trazado de las “casas”, factor esencial del sensitivo sub–astral), los otros planetas deben ser buscados en la misma forma en su colocación exacta. Así, dos personas del mismo día con el Sol en el mismo lugar zodiacal, tendrán en su “Tema” a Mercurio o Venus diferentemente situados, y siendo nacidos en el mismo lugar, es preciso tener en cuenta que la Luna progresa 14 grados en una jornada, lo cual ya sobre algunas horas de diferencia en el nacimiento de los seres, los predispone de una manera totalmente diferente a las mismas características.

Serge Raynaud de la Ferriére

Simbolismo Astral

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